Advertencia

Este blog ha sido diseñado para que pueda realizarse una lectura, de un texto de San Bernardo, cada día del año. No obstante, en esta fase se unificarán progresivamente los capítulos para que también puedan leerse como pequeños libros completos. Igualmente se añadirán las cartas de San Bernardo, que nos permitirán hacernos una idea cronológica de en qué época y circunstancias fueron hechos tanto los escritos como los sermones (están en un blog aparte)

viernes, 21 de septiembre de 2012

LIBRO DE LA GRACIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO: CAPÍTULO XXXIX


Capítulo 39


       Entonces, ¿ha caído por tierra todo cuanto hemos dicho sobre la libertad de la voluntad, al ver que puede ser forzada? Sí, pero solamente puede violentarse por otra realidad que no sea ella misma. Porque si es ella la que se fuerza, si es ella la que induce y es inducida, donde parece que pierde la libertad  allí mismo la recupera. La violencia que así se infiere procede de sí misma. 
   PEDRO NO SE VIO OBLIGADO A CONSENTIR A SU PROPIA VOLUNTAD, ES DECIR POR TEMOR DE LA MUERTE.-Cuando el único motivo por el que sufre la voluntad es ella misma, la única responsable es la voluntad. Y si ella sola fue la responsable, no intervino la coacción, sino la voluntad. Luego si fue voluntario, también fue libre. Quien se ve obligado a negar por su propia voluntad sé obliga porque quiere. Más aún, no está obligado, sino que consiente a su propia voluntad y no a un poder extraño. A esa voluntad que quiere liberarse de la muerte por todos los medios posibles. De otra suerte, ¿Cómo es posible que la palabra de una pobre mujer obligase a una lengua tan santa a proferir semejantes cosas, si no lo hubiera consentido la voluntad, que domina a la lengua? Por eso, cuando volvió en sí y reprimió el amor excesivo que se tenía a sí mismo y comenzó a amar a Cristo con todo su corazón, con toda su alma y con toda su fuerza, no hubo amenazas ni tormentos que doblegasen su voluntad, ni puso la lengua al servicio de la maldad. Al contrario, se pasó audazmente al lado de la verdad y dijo: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

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