Advertencia

Este blog ha sido diseñado para que pueda realizarse una lectura, de un texto de San Bernardo, cada día del año. No obstante, en esta fase se unificarán progresivamente los capítulos para que también puedan leerse como pequeños libros completos. Igualmente se añadirán las cartas de San Bernardo, que nos permitirán hacernos una idea cronológica de en qué época y circunstancias fueron hechos tanto los escritos como los sermones (están en un blog aparte)

jueves, 11 de abril de 2013

SOBRE LOS OBISPOS. CAPÍTULO V

CAPÍTULO V
 Mas tu, sacerdote de Dios altísimo, ¿a cuál de estos te dispones a agradar? ¿al mundo, o a Dios? Si al mundo, ¿por qué eres sacerdote? Si a Dios, ¿cambiará el sacerdote según sea el pueblo de donde proviene? Si quieres agradar al mundo, ¿qué provecho encuentras en el sacerdocio? No puedes servir a dos señores. El que quiere ser amigo de este mundo, se constituye en enemigo de Dios. El Profeta nos dice que separará a los buenos de los que buscan agradar a los hombres. Éstos sufrirán confundidos por el desprecio de Dios. Según el Apóstol, si agradara yo a los hombres, no sería siervo de Cristo. Así, queriendo agradar a los hombres, no agradas a Dios. Al no agradarle, tampoco lo aplacáis. ¿Por qué eres sacerdote? Si, como añadí, no intentas agradar al mundo, sino a Dios deberás considerar que el sacerdote es el pastor y el pueblo las ovejas. El pastor no puede caminar encorvado y mirando hacia abajo, como si fuera una oveja. No puedes dedicarte solamente a mirar a la tierra y buscar pasto para el vientre. Mientras tanto, el corazón está en ayunas. ¡Ay si el lobo viene! No habrá quien lo vea antes de llegar. No habrá quien acuda al peligro ni quien esté libre del mismo. ¿Es decente que un pastor esté recostado sobre los sentidos corpóreos, pegado a las cosas ínfimas, anhelante de las terrenas, en lugar de estar derecho como un ser humano, mirando con ánimo al cielo, buscando las cosas espirituales en lugar de las puramente terrenales?

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