Advertencia

Este blog ha sido diseñado para que pueda realizarse una lectura, de un texto de San Bernardo, cada día del año. No obstante, en esta fase se unificarán progresivamente los capítulos para que también puedan leerse como pequeños libros completos. Igualmente se añadirán las cartas de San Bernardo, que nos permitirán hacernos una idea cronológica de en qué época y circunstancias fueron hechos tanto los escritos como los sermones (están en un blog aparte)

miércoles, 12 de junio de 2013

SOBRE LOS OBISPOS: CAPÍTULO XXIX


CAPÍTULO XXIX
¿Dónde está el temor de aquella terrible conminación: hay de vosotros que juntáis la casa a la casa, uniis tierras a otras tierras?
¿Por ventura solamente en estas cosas de poco valor se ha de temer esto y no cuando se unen ciudades con ciudades, provincias con provincias? Pero respondan ellos, si quieren, que imitan a Cristo, haciendo un pueblo de los que eran dos, trayendo de diversos pastos los rebaños para que haya un solo pastor, y un aprisco. A este fin, no se detienen en frecuentar la basílica de los Apóstoles, para encontrar también allí (lo que es más digno de dolor) quienes favorezcan su ímproba voluntad: no porque cuiden mucho  los romanos de los límites de las cosas, sino porque aman mucho los regalos a los que siguen las recompensas. Hablo con claridad cosas que están desnudas. No cubro lo que debería ocasionar pudor, sino que manifiesto lo que se hace sin vergüenza. ¡Ojalá que estas cosas se hicieran privadamente y dentro de las cámaras!¡Ojalá que sólo nosotros las viésemos y las oyésemos!¡Ojalá que, aún diciéndolas, no se nos creyese!¡Ojalá que estos nuevos Noés nos dejaran justificarlos de algún modo! Más ahora, mirando el orbe, toda la fábula del mundo, ¿sólo nosotros callaremos? Mi cabeza, partida por todas partes, brotando mi sangre por todos lados ¿juzgaré que se debe cubrir? Cualquier cosas que aplique se ensangrentará; será mayor confusión haberla querido cubrir, cuando es imposible hacerlo.

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