Advertencia

Este blog ha sido diseñado para que pueda realizarse una lectura, de un texto de San Bernardo, cada día del año. No obstante, en esta fase se unificarán progresivamente los capítulos para que también puedan leerse como pequeños libros completos. Igualmente se añadirán las cartas de San Bernardo, que nos permitirán hacernos una idea cronológica de en qué época y circunstancias fueron hechos tanto los escritos como los sermones (están en un blog aparte)

domingo, 16 de septiembre de 2012

LIBRO DE LA GRACIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO: CAPÍTULO XXXIV


Capítulo 34


    El libre albedrío debe, pues, esforzarse en tener el mando sobre el cuerpo, así como la sabiduría preside el universo alcanzándolo con vigor de extremo a extremo. Es decir, gobernando con tal firmeza los sentidos y articulaciones, que no permita al pecado dominar su cuerpo mortal, ni que sus miembros sean instrumentos de la maldad, sino servidores de la justicia. De este modo, el hombre ya no es esclavo del pecado, porque no cometerá pecado. Libre de él comienza a recuperar la libertad de deliberación y a disfrutar de su propia dignidad. Porque se reviste de la imagen divina que lleva en sí mismo, con la semejanza que le conviene, y vuelve a recobrar su hermosura original. Procure hacer todo esto con mucha suavidad y fortaleza, es decir, no a dispusto ni por compromiso; esto sería el comienzo y no la plenitud de la sabiduría. Hágalo con una voluntad pronta y gozosa, que hace agradable el sacrifico. Porque Dios ama al que da con alegría. E imitara perfectamente a a Sabiduría si resiste con firmeza los vicios y reposa dulcemente en su conciencia.

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